La Ciudad como Ente Atemorizante
Lo reconozco, voy por la vida como un ciudadano promedio, compro con tarjetas, junto puntos, puedo entablar una conversación de horas con solo escuchar el verbo waka-waka, estoy seguro que el pulpo Paul tiene ocho tentáculos y no nueve como lo sugieren los fanáticos de las conspiraciones.
Puedo pecar de ignorante a veces, en otras me salva mi pobre cinefilia, si alguien me habla de Orwell inmediatamente se me viene a la cabeza el año 1984, Goldstein, el Gran Hermano que nos vigila y todos los sabios de Sión propagando sus normas, mandatos y axiomas….
No soy un fan de Tolkien ni mucho menos seguidor de la saga del Señor de los Anillos. Como muchos de ustedes le hice caso al noticiario que tanto hablaba del “Boom de la trilogía” que no me di ni cuenta y estaba sentado en el cine mirando la tercera parte de ella.
¿Que a qué voy?, que ¿qué me está pasando?, que ¿porqué esta sensación de temor?, recuerdos de adolescencia seguramente, ya era una odisea y Una Osadía ir a ver en plena dictadura esa película “Orwell 1984”, más encima comentarla en el vestíbulo y ver la silueta de la bota después de salir de la función. Para el Señor de los Anillos ya no sería una acto de intrepidez, mas bien un rato de sano ocio y divertimento.
Y ahora, tantos años después de lo primero y unos pocos del segundo, de un de repente me vi envuelto en una serie de casualidades-vínculos-maquiavelismos, las antiutopías todas juntas, inconmensurables, de una vastedad insondable, se me venían encima… sentí miedo…y todo junto por una imagen gigante, una bienvenida a Santiago después de un viaje de semanas fuera, ¿la imagen que me gatilló?, era pues muy obvia, pero ¿porqué ahí, porqué?, y porqué usar “el” ojo, porqué sólo uno, ¿acaso me quieren decir que en el reino de los ciegos el tuerto es rey?, ¿están tratando de volverme loco?, ¿me están martillando la neurona enquistada de señales antiutópicas?, ya no vuelvo más a ese aeropuerto, para mi se ha transformado en Mordor, en el reino volcánico de la oscuridad e intersección de las abscisas y ordenadas de, no un eje, sino de TODOS los ejes del mal.
¡¡¡Y DEJEN POR FAVOR DE SEGUIR LLENANDO MI CIUDAD DE LUGARES ATEMORIZANTES!!!!! ¡¡¡¡SE LOS SUPLICO!!!!
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Me creerías q a mis hijas d 4 años les aterra ir a “Pudahuel” precisamente porque les da miedo “eL OJO”???
“Muy descaminados van ciertos poetas y ciertos filósofos que dicen que todo está bien”. Voltaire.
Sí mi estimado ingeniero.
Lo veo aquí manifestado y creo que has dado en el clavo.
Porque ese ojo azufroso y omnipresente en el culo del mundo de Saurón no tiene mayor sobresalto, de hecho resulta hasta cliché y fomón cuando todo alrededor resuma lo mismo que el ojo tal. Pero un ojo a escala antinatura y de natura non humana en un lugar tan pedestre y a la vez significativo como el airoporto…putas que te jode la psique! Nadie quiere llevarse como último recuerdo al salir del país tamaño indicio de bestialidad creativa de algún publicista “creativo”. Eso para darte la razón.
Ahora, lo que creo relevaste y ahora se pone de manifiesto, es el insoluble problema del CONTEXTO.
El ojo del mal, ni una gracia en el vientre del averno! O cómo va a ser lo mismo ver “Orwell 1984” en los 80´s que verlo hoy en que vale lo mismo que Spiderman o los hobbits estos. ¡¿Cómo le vas a transmitir a los pendejos de ahora el contexto completo de cuando fuiste a verlo?! No se puede. Eso ya fue.
Por eso es un problema el contexto. Imagino (tengo la esperanza) que no fue un arquitecto el responsable de poner esa atalaya espanta espantacucos, pero debo decirte amigo, que me siento responsable de ese eterno desaguisado que tenemos los arquitectos (en Mordor arquituertos) con el contexto. Trabajamos con ESO, lo definimos, lo personificamos, tratamos de descubrirlo, conducirlo e introducirlo en, hacia, sobre nuestros proyectos. ARMAMOS UN DISCURSO COMPLETO EN TORNO AL CONTEXTO PARA FUNDAMENTAR UN PROYECTO para que finalmente se vaya desinflando y termine siendo una anécdota. Pasa, pasa mucho, también hay de lo otro, pero es una espada tan de Damocles para nosotros como el lograr la representación adecuada de la vegetación en una maqueta física…(es cierto, es disgresión pero,…¿alguien recuerda los árboles de las maquetas del concurso del Centro Cívico de Vitacura…?). Es disgresión porque me estoy saliendo de CONTEXTO, pero por lo mismo es pertinente no?.
Seguro algún colega no estará de acuerdo conmigo y dirá que ya bastante nos dan de patadas en la Disciplina como para más encima darse de garrotazos uno mismo, pero es interesante observar, a modo de botón de muestra el lema de la Bienal Bicentenario. Originalmente este fué “Arquitectura Chilena, Conocimiento Sin Fronteras”. La frase, que alguien le habrá parecido pertinente, adolece de una falta de contexto “sin fronteras”. Primero, porque el trabajo inicial para comerse tamaña mandarina es tener alguna idea, haber discutido con algún nivel de seriedad o profundidad que diantres es la arquitectura chilena! y luego haber reflexionado un poquito, haberle preguntado a alguien que trabaje efectivamente en el desarrollo de conocimiento, porque una de las condiciones ineludibles para hablar de conocimiento es el reconocer que tiene límites, es abarcable y posee fonteras! Pues así hacemos ciudad, pensando en el contexto al inicio, para después eludirlo con menos remordimiento. No es lo que quisieramos, obviamente, pero es lo que nos permite nuestro pequeño contexto de escasos movimientos, en términos de “equipo técnico y profesional pensante y resolutivo en cuanto a la construcción y desarrollo de la ciudad”. Mea culpa dear friend, porque personalmente no me siento ajeno a esta descontextualización y ha sido lo mismo que iluminó a los creadores del nuevo jingle de la Bienal lo que me ha iluminado a mí.
Sí señores, creo que el Gran Facedor vio lo descontextualizado que estábamos, vió lo “descaminados” que íbamos y nos mandó un terremoto. Y nos recontextualizó.
“8.8 Re – Construcción” fue el resultante. Much, much better!…
p.s.: Claro que el afiche baluarte se fue de contexto y de reconstrucción un pepino, sólo un gran y epicéntrico 8.8 desdibujándose en un contexto de onditas telúricas onderas…