A propósito de La Bandera

En pleno centro de Santiago, el eje del Barrio Cívico de Santiago se constituye en una de las principales concepciones urbanísticas que han logrado materializarse a gran escala en el espacio público. La lucidez del gesto vinculaba en su direccionalidad norte – sur los dos poderes del Estado, enmarcado en la monumentalidad de los edificios del Paseo Bulnes, dejando un vacío longitudinal por el cual debía circular simbólicamente la esencia de la institucionalidad democrática.

Pasaron 45 años desde la aprobación del Plan Seccional de Karl Brunner, y la magnífica perspectiva fue bloqueada por algo denominado Altar de la Patria, ostentosa edificación marmólea que albergaba la Llama de la Libertad y los restos de Bernardo O´Higgins.

Pasó luego la mitad de un ciclo equivalente a esos 45 años, o sea 22 años y 6 meses, y la decisión fue recobrar la perspectiva original, eliminando el Altar.

Y como la aceleración global también tiene que ver con las decisiones de espacio público, esta vez pasó sólo un cuarto del ciclo anterior, o sea 5 años y medio, y nuevamente el eje cívico fue alterado. Esta vez, un mástil monumental de escala mussoliniana, sosteniendo en su punta la bandera de Chile, vuelve a interrumpir la perspectiva.

No es difícil proyectar cómo seguirá este vaivén de decisiones de quita y pon sobre la avenida Bulnes. La secuencia lógica de aceleración indica que esta vez la decisión vendrá  apenas pase un octavo del ciclo anterior. O sea aproximadamente 1 año.

En septiembre de 2011 debiera iniciarse la demolición de la gran bandera de Chile.

 

 

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